| Foro
Bananero Internacional AEBE 2010
El reciente
Foro bananero internacional convocado
por la Asociación de Bananeros
del Ecuador, AEBE, sirvió a
mas de fraternizar con los diferentes
actores del sector, para relanzar
la alerta por parte de la industria
de la amenza creciente que significaría
la entrada del mal de Panamá
Raza 4 a las plantaciones de banano
de Latinoamérica.
Esta amenaza no es una suerte de paranoia
del sector. En verdad es una seria
amenza al banano Cavendish, cuyo fenotipo
esta demostrado es muy susceptible
al hongo Fusarium oxysporum, nueva
raza 4 y, cuya presencia se ha convertido
en amenaza muy seria en las zonas
su tropicales de Asia.
El país vivió en los
años 50 y 60 la debacle de
la industria bananera por el ataque
de un hongo de la misma familia, conocido
como el “Mal de Panamá”,
que atacó la variedad reinante
en esa época el Gross Michel.
La generación de ese entonces
se resigno a perder esta variedad
de banano y si no hubiera aparecido
la variedad del Cavendish, es muy
posible que aún la industria
lamentara la muerte del rey.
Una de las grandes lecciones que dejan
estas amargas experiencias es que
todo cuidado siempre es insuficiente
y que debe extremarse las medidas
de bioseguridad para evitar el ingreso
del patógeno.
Una de estas medidas es la no importación
de material vegetativo que pueda ser
contaminante y diseminador. En opinión
de uno de los científicos que
mayor tiempo le ha dedicado al estudio
de este mal, el Dr. Luis Pocasangre,
esta medida es la mas eficiente ya
que para las otras razas del Mal de
Panamá como son la 1 y 2, que
las tenemos en América, no
existen medidas de control químico
y los productores evitan su incidencia
con medidas culturales ya conocidas
y practicadas.
El país tiene en la industria
de banano uno de los pilares mas importante
de su economía y debe buscar
preservar la inversión de miles
de productores, manejando una campaña
de prevención que evite el
ingreso de este mal en nuestro medio.
El INIAP debe estar preparado para
manejar los controles de bioseguridad
que debe emplear el país en
sus fronteras en sintonía con
lo que ahora llama el gobierno la
seguridad alimentaria.
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