Todos volvieron a sus lugares de
origen con un sabor agridulce, pues aunque lograron pasar de 150
mil a 135 mil pesos por tonelada, para ellos no es suficiente.
Varios denunciaron que los productores de Urabá están
prefiriendo botar el banano de nuevo al campo antes que quebrar
el precio. La fecha en que se inició el rifirrafe coincide
con la creación de la Asociación de comercializadores
de banano de Urabá, Asobanana.
Esta maneja la totalidad del banano
de 'rechazo', es decir, el que no pasa los estándares para
la exportación y por tanto se distribuye en las ciudades
de la Costa y el interior. Asobanana fue creada por iniciativa
de la Unión de Bananeros de Colombia (Augura) con el fin
de regular el precio del banano y generar empleo para los reinsertados
de las Autodefensas Unidas de Colombia. La firma transfiere recursos
a Superband, una corporación de reinsertados de las Auc.
A través de esta ONG contratan
a 57 ex 'paras' como supervisores de producción. Fuera
de estos, dicen, genera más de 500 empleos en sus programas
de compostaje y ganadería certificada.
"Ellos están manejando
un monopolio, lo están regulando para que el banano falte.
Hemos perdido mucha plata porque es muy costoso y no nos deja
ganancias. En este momento nos tienen a punta de la quiebra",
se queja el presidente de la Unión de Bananeros de la Capital
(Unicap), quien prefiere que se omita su nombre. Añade
que el año pasado un comercializador invertía 6
millones de pesos por viaje y le quedaba un millón 200
mil, pero en este momento son 8 millones y máximo obtiene
de 400 a 500 mil.
Lo usan como abono
Para generar presión sobre
el primer eslabón de ventas, Asobanana tiene la potestad
de sacar más o menos banano, con lo que le queda fácil
inclinar a su parecer la curva de la oferta y la demanda, factor
esencial para actuar sobre los precios de la fruta. Gustavo Gutiérrez,
gerente de Asobanana, explica que de Urabá sale el 75 por
ciento del banano que se consume en el interior y el 75 que se
come en la Costa Atlántica, plazas que se saturan con un
promedio de 150 a 156 mil toneladas anuales, mientras que de las
bananeras urabaenses salen más de 180 mil.
Además, explica que no es
que boten el banano por botarlo sino que la sobreproducción
se compensa utilizando el excedente en compostaje, una especie
de abono natural hecho de la misma fruta. Refuerza su defensa
diciendo que a ellos les toca pagarles 9 mil pesos por hectárea
a los propietarios de las 33 mil hectáreas sembradas en
la zona agroindustrial, independiente de cuánto produzcan
y vendan.
Según Gutiérrez ese
costo fijo se une a lo que le transfieren a Superband y que en
el 2007 ascendió a 2.000 millones de pesos. Mientras la
discusión continúa, los consumidores finales siguen
pagando el precio impuesto por el mercado.
Por ejemplo, en Medellín hace
un año un banano se compraba por cien pesos y hoy está
a 200. En Bogotá, dicen los dueños de puestos, antes
ofrecían 15 y 16 bananos por mil pesos y actualmente, dan
9.
Gutiérrez dice que estos precios
no se justifican porque después de fletes y otros gastos,
así sea en el lugar más alejado del país,
al comercializador le sale cada banano en 70 pesos.
Fuente: http://www.eltiempo.com
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