El proyecto, que se desarrolla en la
Isla, trata de medir cuánto dióxido
de carbono es capaz de absorber el cultivo
para reducir el efecto invernadero
La Unión Europea ha elegido una
finca de plátanos de la isla de
Tenerife para llevar a cabo un proyecto
ecológico que pretende desarrollar
un sistema de medición del dióxido
de carbono (CO2) que es capaz de generar
y captar la actividad agrícola,
con el fin de equilibrar su producción,
reducir las emisiones contaminantes a
la atmósfera y ayudar con ello
a frenar el cambio climático.
En este trabajo de búsqueda de
una fórmula de medición
del CO2 que emiten y captan las plantas
también participan Alemania, Francia
e Italia y, en España, está
implicada además la comunidad de
Murcia. Los cuatro países, que
representan las economías agrarias
europeas, trabajan este proyecto dentro
del marco de la iniciativa Life, un programa
conservacionista y proteccionista del
medio ambiente que se encarga de los trabajos
ecológicos que se llevan a cabo
en el continente europeo. Este proyecto
en concreto cuenta con un presupuesto
de 1,6 millones de euros.
Tenerife ha conseguido entrar en este
proyecto europeo gracias a las características
específicas de sus monocultivos
del plátano y del tomate. Su singularidad
permitió a la Fundación
Global Nature en Canarias conseguir que
técnicos franceses se desplazaran
hasta la Isla para conocer el potencial
de estas plantas para obtener datos de
interés para la medición
del CO2 .
Mediciones
Las mediciones que se están realizando
proporcionan información tanto
sobre la capacidad de captación
o fijación del CO2 por el cultivo
del plátano como por su emisión.
Los datos estadísticos interpretados
por un programa informático tratan
precisamente de hallar el punto de equilibrio
entre producción y captación
de CO2. Esta información permite
al agricultor realizar cambios en su sistema
de producción para conseguir que
sea más eficaz o sostenible desde
un punto de vista medioambiental.
El objetivo en las explotaciones agrarias
es conseguir fijar por lo menos tanto
CO2 como el que se emite. Se trata, en
definitiva, de compensar las emisiones
contaminantes de la agricultura con el
desarrollo de sumideros de CO2 para no
dañar a la atmósfera incrementando
el efecto invernadero y el agujero de
la capa de ozono.
Mientras se desarrollan las mediciones,
Canarias forma técnicos para que
puedan usar la herramienta y ajustar los
cultivos a los parámetros de sostenibilidad
ambiental.
La propuesta también engloba otras
acciones que van más allá
del desarrollo y uso de la herramienta.
Se trata de la creación de una
cultura ecológica en el agricultor.
Esto conlleva replantearse el consumo
de energía eléctrica y agua,
así como el uso de determinados
abonos, ya que se trata de elementos que
colaboran a hacer más eficaz la
explotación agraria.
En este sentido, el director del área
de Canarias de la Fundación Global
Nature, Juan Antonio Rodríguez,
explica que "desde Europa se nos
exige a los agricultores que cada vez
seamos más ecológico, a
cambio nos entregan ayudas económicas
para que cumplamos con estas exigencias".
La apuesta de Europa implica que "si
el agricultor tiene que dejar de ganar
dinero para que su producción sea
medioambiente sostenible, debe hacerlo",
resalta Rodríguez. Y para determinar
su sostenibilidad ha de contar con una
serie de indicadores y un sistema que
le permita medir si cumple con ellos.
Fuente: La opinion