Son innúmera
las voces que se han pronunciado en el ámbito
económico para que el Ecuador negocio
un acuerdo de “Libre Comercio”
con la Unión Europea o lo que es lo
mismo un TLC, sin el eufemismo que muchos
le quieren dar a este tipo de negociaciones
tan de moda por los países desarrollados.
Invocando una visión corto placista
de soberanía los negociadores ecuatorianos
se levantaron en el 2009 de la mesa de negociaciones
de lo que debía ser un TLC para Colombia,
Perú y Ecuador, países del CAN.
En las negociaciones
se evidenciaron divergencias de criterio de
los países del bloque y a pesar de
la buena voluntad de la UE., las negociaciones
se debieron dar por cuerda separada para Colombia,
que no puso ninguna objeción respecto
a los duros términos de algunas de
las clausulas comerciales como la del libre
tránsito aduanero o la exclusividad
de las patentes de salud por 25 años
exigidas por la UE. Seguramente algunas de
estas consideraciones se suavizaron o se maquillaron
con concesiones en otras áreas que
compensaron la voracidad de las transnacionales
europeas. Lo mismo ocurrió con Perú,
que tiene ahora grandes posibilidades de exportación
a ese mercado.
Lo cierto es
que Ecuador abandono la mesa de negociaciones
en un exceso de sensibilidad patriótica
y en una evidente discapacidad de negociación,
que ha puesto en riesgo a uno de los productos
estrella de nuestra exportación: el
banano.
Colombia y Perú
ahora podrán entrar con ventajas respecto
al arancel, que deberá a empezar a
moverse gradualmente a la baja para los países
que resultaron favorecidos con la decisión
de la OMC. Sin embargo ellos al firmar el
TLC en el 2017 tendrían un arancel
de 75 euros T/M mientras que a Ecuador se
le gravaría con 114 euros la T/M. Ecuador
todavía esta pendiente de aprobar o
improbar el “Acuerdo de Ginebra sobre
el Comercio de Bananos”, condición
si no qua non para beneficiarse de la baja
arancelaría que la OMC sancionará
a Europa.
Esperemos
que los asambleístas tengan la sensibilidad
patriótica de establecer un parangón
entre nuestro comercio y el europeo, que a
todas vistas nos conviene sumar y no restar,
mas aún ahora que las economías
de estos países se ponen cuesta arriba
o mejor sería decir cuesta abajo debido
a la debacle económica que se presentas
en estos mercados.
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